Hace unos días, mi amigo José Hernández, redactor jefe de Eurovision-spain, calificaba el congreso AEV como «una cita ineludible para todo eurofan». No puedo estar más de acuerdo con él. Supongo que soy un claro ejemplo de ello ya que, desde que descubrí el congreso AEV en 1996, no he faltado a la cita ningún año. Si alguien me pregunta dónde estaba en el puente de diciembre de 1998, 2004 o 2010 puedo contestar tranquilamente que en Bilbao, Canarias o Londres.
Cada vez son más los amigos que no se pierden la cita anual con AEV y creo que el motivo está muy claro: poder compartir tu afición con gente que merece la pena. Es curioso pero todos repiten lo mismo: ¿qué es lo que más destacarías en un congreso AEV? La gente. Hay muchas respuestas posibles: lo bien organizado que está, las fiestas, el visionado del festival, vivir en directo el Festival AEV, conocer España gracias a la idea de sede rotatoria, la cena de hermandad y los premios. Pero no, todo el mundo coincide en que lo que le da la vida a AEV son sus socios y el buen rollo que hay entre ellos.
Es otro modo de entender la cultura eurofan: pertenecer a AEV no comporta ningún interés más allá del de compartir tu afición con gente de tu alrededor. Como decía nuestra querida Glòria, qué sentido tiene ser eurofan si no puedes compartirlo con los demás, si no puedes disfrutar de tu afición con gente que lo disfruta tanto como tú. Ir al festival está muy bien, pero entre tanto ensayo, rueda de prensa y fiesta de delegación apenas da tiempo a algo fundamental entre eurofans: conocerse y compartir experiencias.
Una de las actividades que más me gustan del congreso es el visionado del festival. Al fin y al cabo, somos eurofans: lo que nos gusta es ver festivales. Poder ver un festival relativamente antiguo con otros cien eurofans es una experiencia reveladora. Aprendes a conocer los gustos de los demás y compruebas, que aunque todos tenemos algo en común (la afición a nuestro querido festival) cada uno somos de nuestro padre y de nuestra madre. Este año “visionamos” el 85, un festival en el que España consiguió la victoria en nuestra votación con 300 puntos, a pesar de quedar 14º en Gotemburgo. En que España llevaba un temazo coincidimos muchos, pero a la vez era gracioso ver que los 12 caían a países como Israel, Alemania, Italia… Todo eso te permite conocer los gustos eurovisivos de los demás, salir del caparazón de tu casa o de delante de la pantalla y la conexión a Internet y decir: “hey, soy real, y Bra Vibrationer me parece una pasada de canción”. Estaréis de acuerdo conmigo en que eso es mucho más emocionante y trepidante que poner un “post” en una página web o votarlo a través de Internet.
Convivir 3 o 4 días en un hotel también es una experiencia fantástica. Es uno de los motivos de que los congresos AEV hermanen tanto; eso y la cena de hermandad, por supuesto. Al convivir todos juntos es más fácil que se produzca la comunicación entre los socios, que es de lo que al final se trata. También la cena de hermandad es una buenísima ocasión para conocer y darse a conocer. Y no solo por lo que da de sí sentarse con diferentes personas y hablar de lo divino y de lo humano frente a una buena vianda, todo ello regado con los mejores caldos de la región. Los premios Miss AEV son toda una institución y este año hemos elegido a la decimosexta Miss AEV, premio que ha recaído muy merecidamente en nuestra querida Calva. Es cierto que estos premios no pasaron por su mejor momento, pero hoy en día gozan de buenísima salud y las bandas son el tesoro más codiciado por todos aquellos que se dan cita en la gran noche.
Eurovisión y amistad. Amistad y Eurovisión. Qué mejor manera de aunar estos dos factores que en un congreso AEV. Nuestra asociación cumple 25 años en 2014. Supongo que nadie imaginaría, allá por 1989, que un simple anuncio se convertiría en el origen de la gran asociación que es hoy en día. Una asociación que tiene un motor claro, sus socios, y que sobrevive y crece a pesar de que nos hayamos encontrado con cientos de escollos durante estos 25 años. Y le auguro una historia muy larga. Así será mientras los socios se sigan apuntando por lo que de verdad importa: su amor por Eurovisión y sus ganas de compartirlo con los demás.
Eso es lo que hace GRANDE a AEV: la gente, y cuando te lo dicen tanto y tanto, se convierte sin duda alguna en motivo de orgullo para su Presidente. Vosotros sois AEV y, mientras lo sigáis siendo, en diciembre siempre tendréis una cita ineludible.
Comparte esto:
- Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
- Compartir en Reddit (Se abre en una ventana nueva) Reddit
- Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
- Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
- Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir


