La Voz de Eurovisión

Jacques

Hace pocas semanas nos dejaba José Luis Uribarri, el locutor que mayor vínculo con Eurovisión ha tenido a lo largo de la historia de TVE. Retransmitir 14 festivales en 18 años no es moco de pavo y aunque sea a golpe de insistencia, su peculiar voz ha quedado ligada a Eurovisión en el subconsciente de los españoles «no eurofans». Parece que en este país, TVE ha jugado a la baza de acostumbrar a los espectadores a que Marisa Abad es la voz de los sorteos de lotería de Navidad, Maria Escario de los deportes y Paco Montesdeoca, el presentador del tiempo. Quienes somos profanos en la materia pensamos que sabrán mucho del tema, pero a lo mejor un especialista en la materia nos dice que no son tan expertos como parece en los programas en los que se han especializado.

En el mundillo eurofan Uribarri ha sido un nombre que ha levantado muchas ampollas, especialmente en los últimos años: ¿quién no recuerda su famosa bajada de pantalones con el Chiki chiki? ¿O su esperpéntica aparición en la serie Aída con el Lore, Lore, Macu, Macu?. Yo ya tuve ocasión de despellejar en una columna en la revista Olevisión los pésimos comentarios que Uribarri hizo de Eurovisión 2003, lo que le condenó a 4 años de ostracismo en el ente. Según me consta, Uribarri leyó mi crítica y no se la tomó demasiado deportivamente que digamos.

Me ha sorprendido que mucha gente no eurovisiva piense que con la muerte de Uribarri los eurofans nos hemos quedado huérfanos, sin el adivino que todo lo sabe sobre el festival. Yo creo que no soy el único que disfruta escuchando los festivales de Eurovisión sin comentarios, paso mucho de locutores que hablan en el momento más inoportuno sin dejar escuchar al presentador, cantante o portavoz del jurado de turno. Soy de los que aborrecí la figura del comentarista con las honrosas excepciones de Beatriz Pécker y Tomás Fernando Flores. Por eso a todos los que se han compadecido ante el mundo eurofan por el fallecimiento del locutor les he dicho lo mismo: Uribarri, en vida, fue centro de muchas polémicas. Polémicas que no pretendo airear porque una vez nos ha dejado, no creo que sea de buen gusto incidir en los defectos del finado. Por eso, me gustaría dedicarle a Uribarri una columna para indagar en lo positivo de su trabajo eurovisivo.

¿Uribarri gustó a algún eurofan? Pues sí, alguien hubo. De hecho, en algunas conversaciones en las que yo saqué mi vena anti Uribarri, recuerdo que sus defensores decían que su voz les resulta entrañable. En cierta ocasión, un amigo eurofan le definió como “la guinda que le da emoción a la retransmisión del festival”. También recuerdo haber leído en un foro hace años que Uribarri era “como el motor de los coches que suena en las carreras de la Fórmula 1”. Y es que otra cosa no, pero Uribarri dominaba a la perfección el oficio de locutor. Le ponía la misma emoción narrando el festival que anunciando la programación de tarde en la segunda cadena, ya que a principios de los 90 fue locutor de continuidad en La 2. Uribarri era un locutor de la vieja escuela, un pico de oro de los que adoptan el protagonismo absoluto en una retransmisión, algo que sus detractores nunca le perdonaron. “Eurovisión es un espectáculo con la suficiente entidad y fuerza como para que el protagonismo se encuentre en el escenario y no en la voz del comentarista, cuya función debería ser la de simple narrador”, recuerdo que decían. Y la verdad es que no resulta fácil hacerse cargo de una retransmisión como la de Eurovisión: recuerdo que en 2009 Joaquín Guzmán dejó muchísimo que desear y José María Íñigo aún no ha conseguido imponer su sello.

Si yo le tuviera que reconocer algo positivo a Uribarri no sería su faceta como comentarista de Eurovisión, sino la preselección que dirigió en el año 2001. Creo que ha sido la mejor de las 12 que nos ha ofrecido TVE desde el año 2000. Lo importante no era el pocho escenario ni las indocumentadas presentadoras, lo importante fue que Uribarri levantó el teléfono y contactó con Valemusic para exhibir en el programa los lanzamientos veraniegos de la discográfica. Allí vimos a Sonia & Selena, Merche y David Civera interpretando temas por primera vez que se convertirían en éxitos dance meses más tarde. Cierto que 20 canciones resultaba un poco hastiante, pero creo que los eurofans seguimos la gala fascinados por la cantidad de viejas glorias eurovisivas que interpretaron aquellos divertidos microespacios musicales y por la presencia de Dana International, Charlotte Perrelli y Edyta Gorniak. Mención aparte merecen aquellos horrendos premios «con unas manos en actitud de aplauso» que debieron sobrar del espacio que el propio Uribarri dirigió dos décadas antes.

Lo más importante de todo es que Uribarri fue pionero en invitar a eurofans a formar parte del jurado eurovisivo, una práctica que ha sido excesivamente tímida en la historia de las preselecciones españolas. Uribarri no era tonto y sabía que los eurofans formamos un entramado complejo para dar apoyo a la difusión del Festival de Eurovisión. Recuerdo que en 1997 ya nos citó en la presentación de Marcos Llunas y viendo como han tratado otros presentadores, cantantes o miembros de jurados eurovisivos a los eurofans, meritorio es que le demos las gracias a José Luis por habernos tenido en cuenta como colectivo.

En el 2001 Susana Uribarri ostentaba el cargo de directora del departamento de programas musicales de TVE y fue, desde luego, el punto de apoyo que Uribarri necesitaba para dignificar el festival. Aquella Eurocanción 2001 hubiera sido la primera piedra para consolidar un Melodifestivalen a la española que no cuajó porque al año siguiente se creó Operación Triunfo. A muchos eurofans les cegó la pasión por el reality musical de Gestmusic, pero yo siempre fui muy crítico con aquel programa que, a la hora de la verdad, nos ofreció cancioncillas de segunda división para Eurovisión.

Por su experiencia como crítico musical, creo que Uribarri hubiera hecho en vida un buen papel como responsable de la elección del participante español en Eurovisión y por qué no, como jefe de delegación de TVE. Nos hubiera ido a todos mejor si su olfato musical se hubiera empleado en seleccionar a representantes españoles y no en adivinar a qué país le iba a dar Grecia su doce. Ahora ya es tarde para cambiar el desarrollo de los hechos, pero conviene recordar que gracias a su Eurocanción 2001, TVE consiguió el mejor resultado de los últimos 15 años. Por todo tu trabajo, tus conocimientos y tu interés hay que darte las gracias, José Luis.

Tags :

Más entradas:

Últimas entradas:

EUROVISION.TV

EUROVISIÓN EN RTVE

ESC RADIO

DESCUBRIENDO EUROVISIÓN