España queda una vez más en el Bottom5. Seis veces en nueve años. Esto es un fracaso en toda regla que debe ser atajado por la UER cuanto antes ya que TVE no pone medios para evitarlo. Es de vergüenza que se permita a un país participar directamente en la final presentando canciones que, de entrada, ya se ve que van a clasificarse al fondo de la tabla. Y al tanto con Reino Unido, que ha quedado en el Bottom5 seis veces en once años, a las que hay que añadir dos clasificaciones en el puesto 19º, bordeando el fondo de la tabla. ¿Por qué es tan intocable también la BBC? Y el colmo de los colmos es que, a pesar del fracaso de Humperdinck el año pasado, siga insistiendo con artistas pasadísimos de rosa. ¿A quien seleccionarán el año que viene? ¿Rick Astley? ¿Jimmy Sommerville? ¿Cliff Richards? ¡Uf, qué pereza! El triunvirato de la bazofia se completa con Francia: cinco veces en el Bottom5 en los últimos nueve años, con el desconcertante regalazo de Patricia Kaas en 2009, aunque creo yo que si ese festival no se llega a celebrar en Moscú y ella no llega a ser la imagen de una cadena de perfumerías rusas, en 2009 hubiéramos tenido a cualquier mindundi pour la France…
La intención de ganar Eurovisión, bajo mi punto de vista, se mide en las veces que el país queda entre los cinco primeros puestos. Italia consiguió un top5 hace 2 años; Alemania, hace 3 años; Reino Unido, hace 4 años y Francia hace 11 años. ¿Cuantos años lleva España sin clasificarse entre los cinco primeros? Nada menos que 18, la sequía más larga de la historia de TVE en el festival. Que no me digan a mí que TVE pone cada año un empeño absoluto en ganar Eurovisión porque si así fuera, algún año habría tenido un puesto entre los cinco más votados. Empeño se puso en el trienio 1989-1991, había un gran interés en organizar el festival de cara al emblemático 1992, pero curiosamente ese interés se perdió de golpe y porrazo en el olímpico año en el que Malmoe acogía su primera Eurovisión. Desde entonces, el interés del ente ha sido entretener a la audiencia los sábados por la noche con picos históricos de share, como los de los triunfitos o Chikilicuatre, pero lo de conseguir un buen resultado es algo que ni se han planteado en Prado del Rey.
Y la verdad es que cada vez entiendo menos a los masocas espectadores de TVE que se meten en vena 26 canciones y unas 40 votaciones para ver que España es una de las menos votadas. 26 canciones, ¡qué barbaridad! Aún recuerdo cuando en 1995 la UER estipuló que 23 sería el número máximo de finalistas, pero no pudo mantener su palabra mucho tiempo y la cifra de participantes parece que crezca de manera inevitable. Lo último ha sido la incorporación de la deseada Italia, que eleva a 26 las canciones finalistas.
Personalmente creo que la UER debería limitar la participación del Big5 y recortar a 25 la cifra de finalistas. Mi propuesta es que cada año el Big5 juegue una liguilla propia y se dispute cuatro plazas de clasificación directa para el siguiente festival. De este modo, se penalizaría al país del Big5 que peor posición obtuviera y pasaría al año siguiente por semifinales. Sería un sistema rotatorio inspirado en el que la UER empleó entre 1994 y 2003 para elegir a los países que participarían en la final. De esta manera, cada año habría cuatro de los cinco países del Big5 directamente en la final y el quinto tendría que pasar por semifinales, una cura de humildad que, creo, no le vendría mal a ninguno.
No creo que sea un castigo desproporcionado, teniendo en cuenta que el país eliminado, si quiere llegar a la final, deberá emplearse a fondo y seleccionar algo potable para que su sobre sea uno de los 10 que se abran en su semifinal. Creo que así saldríamos ganando todos porque desgraciadamente TVE está repantingada en su condición de intocable Big5 sin poner el más mínimo interés en lo que manda al festival. Me parece un agravio comparativo tremendo al lado de los esfuerzos que tiene que hacer otro país para llegar a la final.
Si la UER aplicara esta sugerencia, ningún país del Big5 se quedaría dos años seguidos sin el pase directo a la final. Imaginemos que este sistema se hubiera aplicado para este año: en 2012 hubiera caído eliminado el Reino Unido por el mal resultado de Humperdinck, y la BBC en 2013 tendría que pasar por semifinales. Para 2014, el Reino Unido volvería a estar clasificado directamente para la final ocupando el puesto que dejaría vacante el peor clasificado en 2013, España. De este modo, en 2014 TVE tendría que pasar por semifinales para lograr el pase a la final.
Alguien me dirá: pues entonces, TVE se retira definitivamente. ¿Estáis seguros de eso? Para la Corporación, el Festival de Eurovisión es lo más rentable que le ha pasado en los últimos años. La web rtve.es es la más visitada gracias al otrora denostado festival. En mayo de 2013 la web recibió más de 16 millones de visitantes únicos y Eurovisión ha sido el concepto más buscado de la página, por delante de la Copa del Rey y Masterchef. El día siguiente al festival, 1,8 millones de internautas consultaron en la página de TVE la victoria de Dinamarca y la canción de ESDM. ¿Sostenéis que TVE renunciará fácilmente a esta gallina de los huevos de oro? Yo creo que no, y el principal paso para lograr que TVE se tome en serio el festival y mime la elección del intérprete y de la canción es apretarle las tuercas. A medio plazo, lo agradeceremos todos.
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