Si hay algo que ha caracterizado el Festival de Eurovisión de 2013 es la proliferación de canciones en lengua vernácula. Cuando tuvimos la lista completa de canciones participantes, muchos nos sorprendimos con las participaciones de Moldavia, Islandia o Hungría, países que por lo general cantan en inglés y que este año habían elegido sus lenguas oficiales para defender su canción en Eurovisión. Lo primero que pensé es que se trataba de una reacción lógica a las clasificaciones del año pasado. En el top 5 de 2012 teníamos nada menos que tres canciones en lengua diferente al inglés: urdmut, serbio y albanés. Eso sin contar que en sexto lugar quedó una canción en estonio. Indudablemente muchas televisiones podrían ver en esto una oportunidad para poder participar en su lengua en vez de utilizar el inglés para intentar conseguir un buen puesto. Por otro lado, cantar en húngaro o rumano supone una clara diferencia frente al resto de las canciones en inglés, teniendo en cuenta que hoy en día la originalidad se premia más que nunca en Eurovisión. Es verdad que con tantas canciones participantes, es necesario descolgarse de las demás y, de algún modo, hacer que la señora bielorrusa que está en su casa levante el teléfono para votar por tu canción.
El caso de Islandia es muy particular. Nunca antes desde 1999 el país escandinavo había elegido cantar en su lengua materna. Precisamente es más sorprendente el hecho de que hayan elegido precisamente este año para utilizar su idioma, teniendo en cuenta que la canción que llevaban era todo un himno con toques celtas, y hubiera quedado divinamente en inglés. Lo de Moldavia tiene aún más guasa: después de que la canción ganara la preselección nacional en inglés, decidieron llevarla en rumano. Lo normal es lo contrario: que la canción gane en la lengua materna y luego la cambien al inglés, como casi siempre hacen en Islandia. Además «O mie» es una canción que pide el inglés en cada nota. ¿A qué se debe esa decisión? ¿Miedo al triunfo? Es decir, teniendo en cuenta que se supone que muchos países hoy en día «no quieren ganar», utilizar un idioma diferente al inglés podría ayudarles a quedar bien, pero no ganar. Sin embargo, esta teoría es inversamente proporcional a la del éxito en 2012 de las canciones que no estaban en inglés.
Otros países han utilizado también su lengua materna. Estonia, tras el éxito de sus dos canciones en estonio en 2009 y 2012 (sexto puesto) parece que desea seguir esa estela, aunque este año no le haya salido demasiado bien. Italia, por su parte, ha vuelto a la canción plenamente en italiano, tal vez escaldado tras el relativo fracaso de 2012. Albania y Chipre son dos países que alternan inglés y su lengua. Este año participar en su lengua materna no les ha supuesto ninguna ventaja. Ambos países mediterráneos han quedado descolgados de la carrera por la final, y mucho me temo que hubiera dado igual que hubieran cambiado el idioma de sus canciones.
Otros países con tradición de enviar su canción en lengua original han sido Israel, Bulgaria, Grecia (excepto el repetitivo «Alcohol is free», España (como siempre), Francia (como casi siempre) San Marino y los países balcánicos excepto Eslovenia. Los balcanes se han quedado todos este año fuera de la final y, aunque cantar en su propio idioma les da ventaja a la hora de conseguir puntos del resto de los balcanes, es cierto que les aísla de otros países votantes. El resultado de todo esto es, que cuando las canciones son flojas, se quedan en la semi sí o sí.
Creo que es el momento de volver a preguntarse: ¿es absolutamente imprescindible cantar en inglés para conseguir el triunfo? Las estadísticas dirían que sí, ya que sería difícil imaginarse un «Only teardrops» en danés, y menos aún un «Euphoria». Desde que se estableció la libertad de idioma en 1999 solo una canción ha ganado en su lengua vernácula: Molitva en 2007. Sin embargo a la pregunta: ¿Es posible quedar bien cantando en la lengua propia del país? La respuesta es claramente sí. Atrás quedaron los años en los que pensabábamos que canciones en estonio, finés, húngaro o griego nunca podrían conseguir buenas posiciones por la intrincada fonética que les es propia.
Como contrapartida a las buenas posiciones de los países que cantaron en lenguas no comunes el pasado año, este año la primera canción clasificada en una lengua que no fuera inglés ha sido «Alcohol is free» de Grecia, en sexto lugar y, tras ella, «L’essenziale» de Italia, en séptimo. Estos resultados no son muy alentadores para que, el año que viene, los países sigan decantándose por sus lenguas propias, así que, ¿qué pasará? ¿Seguirán confiando algunos países en sus lenguas maternas, como Albania, Chipre, Israel o Estonia o cambiarán al inglés para intentar conseguir mejores resultados? La respuesta en marzo de 2014.
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